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Resistencia y triunfo de la defensa del agua en Oaxaca: COPUDA

En los Valles Centrales de Oaxaca el agua no es solo un recurso: es vida, identidad y territorio. Durante décadas, comunidades indígenas zapotecas, integrados en la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua (COPUDA), han librado una larga batalla por el derecho al agua, enfrentando decretos gubernamentales restrictivos y políticas que han limitado su acceso a este elemento vital.


Esta lucha, protagonizada principalmente por la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua (COPUDA), que agrupa a 16 comunidades indígenas de los valles centrales de Oaxaca, representa un caso emblemático de resistencia y organización comunitaria con importantes victorias, transformando no solo el marco legal, sino también las formas de gestión y relación con el agua.




El sitio web del Observatorio Comunitario del Agua refleja estas luchas, acciones y victorias y es la consecuencia de este largo trabajo colectivo que aparece en la segunda parte de este artículo.


El Decreto de Veda: Origen del Conflicto


El conflicto por el agua en los Valles Centrales tiene su origen en 1967, cuando el presidente Gustavo Díaz Ordaz emitió un Decreto de Veda que prohibió indefinidamente la extracción de agua subterránea en la zona conocida como Valle de Oaxaca. Este decreto, que afectaba al acuífero administrativo Valles Centrales (clave oficial 2025), se convirtió en el principal obstáculo para el acceso al agua de las comunidades zapotecas de la microrregión Xnizaa.


Olla de captación e infiltración de agua en San Matías Chilazoa / Imagen: cortesía de Flor y Canto AC.
Olla de captación e infiltración de agua en San Matías Chilazoa / Imagen: cortesía de Flor y Canto AC.

A pesar de que posteriormente se emitieron otros decretos de veda en 1973, 1981 y 2013, el de 1967 fue el que históricamente impidió a las comunidades renovar sus concesiones de agua para uso agrícola.

La superficie del acuífero abarca una extensión de 5,940 km², comprendiendo la zona de extracción en 1,130 km² y coincidiendo con el territorio de ochenta municipios oaxaqueños. La emisión de estos decretos se justificó con estudios hidrogeológicos oficiales que, según las comunidades, presentaban limitaciones científicas significativas.


El paisaje de la sequía: valles centrales de Oaxaca / Imagen: Cupreder
El paisaje de la sequía: valles centrales de Oaxaca / Imagen: Cupreder

"El decreto de veda fue emitido sin consultar a nuestras comunidades, ignorando completamente nuestra relación ancestral con el agua y la tierra", explicó un miembro de COPUDA. "Nos enteramos de su existencia cuando la CONAGUA comenzó a exigirnos pagos por supuestos excedentes de agua extraída".

Entre 2005 y 2007, la situación se agravó cuando la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) notificó a los titulares de concesiones de agua para uso agrícola sobre el requerimiento de pago por excedentes volumétricos extraídos, generando multas de hasta 24,000 pesos. Esta acción, amparándose en el decreto de veda, intensificó el conflicto y la inconformidad en las comunidades.


El Nacimiento de COPUDA y la Organización Comunitaria


A inicios del siglo XXI, una sequía regional en los Valles Centrales provocó el descenso de los niveles piezométricos de los pozos campesinos (ent cinco y treinta metros), disminuyendo su capacidad de extracción de agua. Esta situación, combinada con las restricciones legales impuestas por el decreto de veda, generó confusión y malestar social entre los agricultores indígenas zapotecos.

En respuesta a esta crisis, en 2005 se conformó la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua (COPUDA), integrada inicialmente por doce comunidades de los distritos de Ocotlán y Zimatlán.





Para 2023, el número de comunidades había ascendido a 17, incluyendo San Antonino Castillo Velasco, Santiago Apóstol, Santa Ana Zegache, San Martín Tilcajete, San Pedro Apóstol, San Pedro Mártir, Asunción Ocotlán, San Jacinto Ocotlán, San Sebastián Ocotlán, La Barda Paso de Piedras, Tejas de Morelos, San Felipe Apóstol, San Matías Chilazoa, Maguey Largo, El Porvenir, San Isidro Zegache y San Jacinto Chilateca.


El objetivo principal de COPUDA fue anular o revertir las disposiciones legales de la veda para lograr el acceso pleno al agua subterránea en la microrregión zapoteca Xnizaa. Desde su formación, COPUDA se ha caracterizado por una visión crítica hacia la institucionalidad estatal, buscando incidir dentro de los cauces legales a través de demandas, mesas de negociación y denuncia pública.


Dar clic en la imagen para acceder a la página de Facebook de Flor y Canto AC
Dar clic en la imagen para acceder a la página de Facebook de Flor y Canto AC

En este proceso, el Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto, A.C. ha desempeñado un papel crucial apoyando a COPUDA desde el asesoramiento en acciones y estrategias para lograr el acceso al agua. Esta organización no gubernamental ha facilitado la vinculación de COPUDA con expertos académicos y centros de investigación, así como la gestión de talleres educativos y la difusión de la problemática en medios locales.


La "Siembra de Agua": Conocimiento Ancestral y Acción Comunitaria


Ante la negativa de la CONAGUA para anular la veda, las comunidades, con el apoyo de diversas organizaciones, implementaron activamente obras de conservación de suelo y captación de agua de lluvia desde aproximadamente 2006. Esta práctica, conocida como "siembra de agua", representa una respuesta autónoma y creativa de las comunidades frente a la escasez hídrica y las restricciones legales.



Carrusel de imágenes del diálogo entre comunidades de la Sierra Norte de Puebla y de los Valles Centrales de Oaxaca, organizado por el Cupreder y la Unión de Comunidades y Ejidos Buin Dannis que tuvo lugar el 25 y 26 de julio del 2024.


Estas obras, financiadas por los propios agricultores con apoyo municipal y gubernamental, incluyeron retenes, pozos de absorción, geomembranas, ollas de agua, bordos, presas y restauración de humedales. Para noviembre de 2020, se habían censado 530 obras, de las cuales 300 fueron caracterizadas por el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), recibiendo recomendaciones científicas para mejorar su eficiencia.


El impacto de los sembradores de agua llego a medios europeos / Video: Agencia EFE


Sus obras de captación han logrado lo que la CONAGUA ni quiso ni pudo: recuperar los niveles de agua en sus pozos. Un hecho difícilmente refutable. COPUDA reportó la recuperación de los niveles piezométricos de los pozos de sus comunidades entre diez y quince metros en una década gracias a estas acciones.





La "siembra de agua" no solo representa una solución técnica a la escasez hídrica, sino también una manifestación de la cosmovisión indígena zapoteca, donde el agua está intrínsecamente ligada al territorio, los ancestros y otras entidades no humanas. Esta práctica fortalece los conocimientos empíricos, prácticas y relaciones previas con el acceso, uso y consumo del agua de los miembros de COPUDA.


Dar clic en la imagen para leer el reportaje de Pie de Pagina
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Todo el mundo recuerda los graves problemas de agua en 2007 y el inicio del trabajo comunitario, destacando la participación activa de las mujeres en el tequio (trabajo comunitario tradicional).


La Lucha Legal y la Consulta Indígena


En 2011, ante la continua negativa de la CONAGUA, COPUDA demandó judicialmente a esta dependencia, argumentando que sus obras de conservación superaban las acciones de la propia CONAGUA para recuperar el equilibrio hídrico. El 26 de abril de 2013, la Primera Sala Metropolitana del Tribunal Superior de Justicia Fiscal y Administrativa falló a favor de COPUDA, ordenando a la CONAGUA realizar una consulta libre, previa e informada de carácter indígena, basada en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).


Territorios comunales exigiendo el control del agua / Imagen: cortesía de Flor y Canto AC
Territorios comunales exigiendo el control del agua / Imagen: cortesía de Flor y Canto AC

A pesar de la impugnación de la CONAGUA en 2014, la Corte de Justicia desestimó sus argumentos, obligando a acatar el laudo judicial. La consulta se inició un año después y constó de cuatro etapas: acuerdos previos, informativa, deliberativa y consultiva, desarrollándose entre 2015 y 2021.

Durante este proceso, COPUDA propuso una "zona reglamentada comunitaria e indígena" para la microrregión Xnizaa, buscando que los efectos de la veda se extinguieran únicamente en la superficie de sus comunidades. Esta propuesta valoraba la visión de los sistemas de flujo de agua subterránea y buscaba fortalecer las capacidades de gestión hídrica de la microrregión.


Integrantes de Copuda frente a la delegación regional de Conagua en la capital oaxaqueña / Imagen: cortesía de Cienhum
Integrantes de Copuda frente a la delegación regional de Conagua en la capital oaxaqueña / Imagen: cortesía de Cienhum

Un elemento clave de la fase consultiva fue la elaboración conjunta de un glosario de términos entre COPUDA y CONAGUA. Los conceptos propuestos por COPUDA reflejaron la apropiación del conocimiento científico adquirido, contrastando en algunos casos con la visión de la autoridad federal. Términos como "acuífero", "recurso hídrico" y "rendimiento sostenible" fueron definidos desde una perspectiva que valoraba la dimensión ambiental y social del agua, diferenciándose de la visión administrativa y de mercado.


El Uso Estratégico del Conocimiento Científico


Entre 2017 y 2019, se desarrolló un proceso de asesoramiento científico e intervención educativa entre COPUDA y Flor y Canto. La teoría de los sistemas gravitacionales de flujo de agua subterránea (SGFAS) de J. Tóth fue presentada y generó interés, ofreciendo una visión sistémica del movimiento del agua subterránea que contrastaba con la visión administrativa de "acuíferos" de la CONAGUA.

Este conocimiento científico proporcionó relevancia y credibilidad a los argumentos de COPUDA, ayudando a comprender el impacto de las obras de recarga artificial y las limitaciones de la Norma Oficial Mexicana NOM-011-CONAGUA-2015 para determinar la disponibilidad del agua. La comprensión de conceptos científicos clave y su incorporación en el glosario de términos para la consulta demostró la legitimidad de este conocimiento para COPUDA.



A pesar de que muchos asistentes a los talleres educativos tenían educación básica y se dedicaban a la agricultura de subsistencia, lograron comprender la dinámica del ciclo hidrológico subterráneo a partir de su experiencia cotidiana. Inicialmente hubo resistencia a la necesidad de cuantificar los volúmenes de agua extraídos, por temor a represalias económicas de la CONAGUA. Sin embargo, esta información permitió un análisis crítico interno y la decisión de proponer acciones de registro y monitoreo del agua subterránea.

La transferencia de conocimiento científico fue crucial en este proceso. La presentación del paradigma de los SGFAS y la credibilidad de la evidencia científica generada en México fueron relevantes para COPUDA.

La organización, junto con Flor y Canto, conformó una coalición con académicos para impulsar su agenda, profundizando la comprensión del funcionamiento del agua subterránea.


La Victoria Legal de 2021 y los Retos Persistentes


El 24 de noviembre de 2021, se publicó el Decreto por el que se establece la zona reglamentada del acuífero 2025 de Valles Centrales del Estado de Oaxaca, suspendiendo la veda de 1967. Este decreto representó una victoria histórica para COPUDA y las comunidades zapotecas de la microrregión Xnizaa.


Dar clic en la imagen para leer el decreto presidencial
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El decreto reconoció la gestión integrada de los recursos hídricos del subsuelo como asunto de utilidad pública y seguridad nacional, respetando los derechos al agua y a los recursos naturales de las comunidades indígenas zapotecas. Se facultó a las comunidades a participar en la administración coordinada del acuífero, incluyendo el derecho a una concesión comunitaria.


"Este decreto es el resultado de años de lucha y organización comunitaria", celebró un miembro de COPUDA en un foro celebrado en Ixtacamaxtitlán en 2024. "Por primera vez, se reconoce nuestro derecho a gestionar el agua según nuestros usos y costumbres".

Sin embargo, a pesar de esta victoria, persisten retos importantes para la implementación efectiva de un modelo de gestión del agua por los pueblos originarios. Estos desafíos incluyen la administración y mantenimiento de las obras de captación y recarga, el establecimiento de reglamentos internos comunitarios para la distribución y cuidado del agua, el fortalecimiento de los comités de agua comunitarios, el monitoreo sistemático de los sistemas de flujo del agua subterránea, y la prevención de conflictos derivados del uso del agua.






El acompañamiento del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) desde 2022 ha sido fundamental en este proceso de implementación.





El IMTA ha trabajado directamente con COPUDA, dando seguimiento a los reglamentos comunitarios, implementando unidades demostrativas de riego, capacitando promotores y apoyando la construcción de módulos participativos de aprendizaje agroecológico.


Experiencias Paralelas: La Unidad de Comunidades y Ejidos Buin Dannis


La experiencia de COPUDA no es única en la región. En 2010, se constituyó la Asociación Civil Unidad de Comunidades y Ejidos Buin Dannis en la Cordillera Central Ocotlán Tlacolula para enfrentar el estrés hídrico. Esta asociación, conformada por nueve núcleos agrarios que abarcan aproximadamente 40 mil hectáreas, surgió como respuesta a ciclos de sequía, entendiendo que la unión comunitaria les daría mayor voz para aprovechar los recursos hídricos de sus territorios, siguiendo sus usos y costumbres.



Dar clic a la imagen para acceder al Facebook oficial de la Asociación Civil Unidad de Comunidades y Ejidos Buin Dannis
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Sus estrategias se centraron en la conservación de suelo y agua en una región deforestada e impactada por el ganado, a través de la reforestación con árboles locales y magueyes. Cada comunidad asumió sus propias obligaciones, logrando detener la erosión. El fortalecimiento de las instituciones comunitarias, como la asamblea, y la creación de ordenamientos territoriales fueron fundamentales para la protección de la vegetación, el agua y la montaña.



Bosque de sabinos en la cordillera central / Imagen: cortesía de Asociación Civil Unidad de Comunidades y Ejidos Buin Dannis
Bosque de sabinos en la cordillera central / Imagen: cortesía de Asociación Civil Unidad de Comunidades y Ejidos Buin Dannis

A través del mapeo comunitario, mesas de trabajo y recorridos territoriales, reordenaron el uso del suelo existente, designando áreas para conservación, recarga y pastoreo. Los reglamentos internos se basaron en los acuerdos de los ordenamientos, formalizando derechos y obligaciones y estableciendo sanciones con un enfoque no punitivo.


Tras una jornada de limpieza de brechas, la gente regresa a sus comunidades / Imagen: Asociación Civil Unidad de Comunidades y Ejidos Buin Dannis
Tras una jornada de limpieza de brechas, la gente regresa a sus comunidades / Imagen: Asociación Civil Unidad de Comunidades y Ejidos Buin Dannis

La gestión del agua se abordó con un estudio biofísico con enfoque de cuencas, aunque la comunidad demandaba acciones concretas. Se impulsaron obras de retención de agua, como retenes de tierra compactada y jagüeyes de diversas dimensiones, financiadas según el presupuesto comunitario. A pesar de los problemas con la burocracia federal (CONAGUA), que exigía estudios costosos, las comunidades lograron realizar estas obras con apoyo técnico local.


El Foro Regional del Agua y la Articulación de Experiencias

El 24 y 25 de mayo de 2024, el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder BUAP) celebró el Foro Regional del Agua en Ixtacamaxtitlán, Puebla, donde se discutieron las problemáticas del agua y se presentaron experiencias de autogestión hídrica de comunidades de Puebla y Oaxaca, incluyendo la del Consejo Técnico de Buin Dannis y la de Flor y Canto representando la experiencia de los Valles Centrales de Oaxaca.



Dar clic en la imagen para leer la crónica de La Jornada de Oriente
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Este foro reunió a habitantes de comunidades de Puebla y Oaxaca para discutir sus experiencias y las alternativas autogestionadas que han implementado para enfrentar la escasez hídrica. La importancia del problema se evidenció en la alta participación, con más de 200 personas, principalmente campesinos y ejidatarios, llenando el auditorio para escuchar las ponencias.

La problemática de la creciente escasez de agua en México, resultado del agotamiento de manantiales por la sobreexplotación de acuíferos en beneficio de grandes empresas, mineras y agroindustria, agravada por factores de variabilidad climática como el fenómeno de la Niña y las sequías recurrentes, fue el telón de fondo del foro.



La larga lucha de Capulálpam, Oaxaca, contra la minera Natividad / Imagen: cortesía del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sustentable
La larga lucha de Capulálpam, Oaxaca, contra la minera Natividad / Imagen: cortesía del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sustentable

Las experiencias presentadas en el foro subrayan la importancia de la autogestión comunitaria, el conocimiento tradicional, la innovación local y la organización social para enfrentar la crisis hídrica. A pesar de los desafíos burocráticos y los conflictos internos, estas experiencias demuestran la capacidad de las comunidades para desarrollar soluciones efectivas y sostenibles, buscando el reconocimiento de sus derechos y la protección de sus territorios.


La Dimensión política de la Lucha por el Agua


La lucha por el agua en los Valles Centrales de Oaxaca trasciende lo meramente técnico o legal. Para las comunidades indígenas zapotecas, el agua no es solo un recurso natural o un bien económico, sino un elemento vital con profundas dimensiones culturales, espirituales y territoriales.

En la cosmovisión zapoteca, el agua subterránea es concebida como las venas de una tierra viva. Se menciona la figura del Dios Cocijo como una manifestación de la relación ancestral y mítica con el agua, que contrasta con la visión meramente utilitaria del Estado. La defensa del territorio, por lo tanto, va más allá de la defensa del recurso hídrico en sí mismo, abarcando formas de vida, tradiciones y la propia identidad.





Esta dimensión cosmopolítica fue fundamental en la lucha de COPUDA. Su defensa del agua trascendió una visión puramente utilitaria, incorporando elementos de la cosmovisión indígena zapoteca, donde el agua está intrínsecamente ligada al territorio, los ancestros y otras entidades no humanas. Conceptos como la "Madre Tierra" se integraron al discurso de la defensa del agua, buscando un reconocimiento de estas perspectivas diferenciadas.



"El agua es la sangre de la madre tierra", afirman los miembros de COPUDA, expresando una relación con el agua que va más allá de su valor como recurso. Esta concepción ha sido fundamental en su lucha y en las estrategias implementadas para la gestión del agua.

La experiencia de COPUDA y otras organizaciones comunitarias en la defensa del agua plantea importantes desafíos y oportunidades para el futuro. Entre los principales retos se encuentra la implementación efectiva del decreto de 2021 y el fortalecimiento de la gobernanza comunitaria del agua.

Las comunidades de COPUDA, junto con Flor y Canto, han reiterado la necesidad de una nueva Ley de Aguas Nacionales que reconozca los derechos indígenas y sancione las descargas contaminantes, pero su trabajo de organización y defensa legal ha rendido frutos en los Valles Centrales de Oaxaca, convirtiéndose en ejemplo de aquello que puede hacerse cuando campesinos, ejidatarios, activistas, técnicos y académicos deciden que en asuntos hidráulicos la última palabra es del pueblo.



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